inhospita II

Vera cerraba los ojos, pero no quería. Trataba de mantenerlos abiertos con una fuerza bruta, pero acelerar el tiempo traía sus consecuencias. No sabía por cuantos años estaría dormida. Y previendo lo peor hizo un último esfuerzo: dibujo mentalmente un lápiz en su mano y se aferró a un puñado de letras para el mensaje. Las grabó dentro suyo con un grito, un grito que repitió incesante mientras el tiempo la derribaba, la dominaba. Antes de dormirse completamente abrió los ojos y les dijo a Ellos “en el inicio el camino se bifurca, y el puente esta roto. Los cuervos son los dueños del lugar, pero no tienen que comer: las personas que quedan están ciegas…”

Verla entrar consumida en su propia sangre, marchita y desgarbada, les dio miedo y Los del Mas Allá temieron acercarse. Pero al escuchar aquellas últimas palabras, quedaron paralizados. No esperaban un final tan abrupto para la niña que los empezaba a liberar. Dispusieron los mejores Curadores para ella, la llevaron al Salón Etereo, inhabitado por tantos milenos, y la dejaron descansar. Suponían que serian varias décadas de sueño. Pero la esperanza ya estaba en cada uno de ellos en ese entonces. Por lustros la curaron y asearon. Ejercitaron sus músculos inhertes. Le leyeron el Relato del Inicio varias veces esperando alguna reacción del cuerpo, pero nada.

Pasaron quince años y ella fue creciendo lentamente.  Bajo las mantas, aparentaba el físico desgarbado y pálido de cuando niña, pero sus formas habían madurado. Las discusiones entre ellos eran cada vez mas fuertes y se acercaba una guerra interna. Molla, anticipándose al combate, una madrugada de verano, saco a Vera de su cápsula y suplanto su cuerpo por unas almohadas cocidas. Corrió hasta su escondite en el límite del Pantano y la depositó lo mejor que pudo en su cama. Vera se mantenía dormida, como siempre. Molla corrió a cubrir la entrada de su lugar secreto, estupefacta por lo que acababa de hacer. Temblaba con un frío atroz y la culpa empezó a embotarla. Se sentía mal. Tantos años cuidando de la niña y ahora se la adueñaba sin consultar con los Curadores acerca de las consecuencias de este pequeño gran acto. Pero los Curadores no estaban allí. No había nadie, excepto ella y aquella mocosa dormida. Pensó en la primera vez que la vió, casi muerta en el medio de la nada, bañada en sangre y con un puñado de palabras que decir antes de desfallecer. Pensó en lo cerca que estuvo de matarla tantas veces, en lo fácil que podría haber sido, pero ahora todo era distinto. Ahora esta pequeña mujer, aunque casi muerta, era una de las pocas personas que podía hacer una gran diferencia para todos ellos. Mientras pensaba todo esto, escucho una gran explosión en la ciudad y gritos a lo lejos. Se asomo a la entrada de su guarida y vio horrorizada como el lugar donde había estado hacia un momento ya era polvo y escombros. Pensó en sus compañeras, penso en Alica, en Roc, en Mills y en Jocco. Todas personas  dedicadas integramente a mantener a la mocosa en forma, todas personas que ahora estarían muertas o agonizando. No quiso pensar más. No quiso saber del destino de ninguno. Debía despertar a la niña cuanto antes.

Lo primero que hizo fue bañarla con agua helada, y no paso nada, entonces decidió acercarla al fuego para ver su reacción pero ella seguía impasible. Probo leerle de nuevo el Relato del Inicio y nada. Hasta que pensó llamar a Luca. Y aquí es donde la verdadera historia comienza…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s